18 jul 2009

Juntos siempre














Y el lobo miro a la luna y en su reflejo podia ver la sombra de la que un dia fue su vida, y el viento le susurro al oido que estaba solo, que no la buscara, que no volveria.

La manada lo llamaba, pero el no contestaba.

Alzo la mirada al cielo buscando una señal, una señal que le indicara como encontrarla, como traerla de nuevo a su lado.

La habia perdido, mas no comprendia, que mal habia causado para que de el se apartara la que un dia le dio la vida y la esencia del amor y de la confianza y la necesidad de seguir viviendo.

Y penso que no era ella quien habia fallado yendose, sino el que no supo retenerla a su lado. Que no encontro la manera de vencer a quien de un solo golpe la alejo de su mirada.

Y grito.

Y la noche no le contesto.

Su furia era tal, que no pudo contener un desgarrador aullido en la oscuridad, pero la noche no contesto, estaba solo y esa soledad amenazaba con llevarse su cordura, su conciencia, su logica.

Y corrio, corrio sin direccion exacta y a cada zancada la velocidad era mayor.

Sin rumbo, sin sentido, como un errante por los bosques sin mas animo que el de avanzar, el de seguir buscando, pues en algun lugar ella tenia que estar.

Su mente le decia que parara pero su corazon con sus bravos latidos le impedia oir. Nunca se habian separado, como podia ella dejarlo alli solo, como haria para seguir, que seria de el, quien daria luz a su vida y esperanza a su corazon?!

Recorrio valles y montañas pero no habia rastro de ella. Y busco en los lugares que juntos habian recorrido, seguro de que algo de ella encontraria...

Pero no llegaba, no la encontraba.

Nada podia pararlo, ni la lluvia, ni el viento ni el sol, y en su locura subio a la mas alta de las cumbres y lleno los pulmones de aire para dejarlo escapar en un aullido que llevara a traves del mundo su grito de "TE AMO VIDA MIA, VEN, TE NECESITO" pero ni siquiera el eco era capaz de recordar la voz de quien un dia su vida compartio.

El eco solo le devolvia el recuerdo de esas palabras, cuando un dia de locura de amor habian sido gritadas por los dos a la espera de escuchar las palabras del otro repetirse eternas en el tiempo.

Pero ella no contesto, y el comprendio que no volveria, que estaba solo para el resto de sus dias, y la locura de esa verdad lo llevo a vagar y a arriesgar, buscando siempre la muerte.

En cada nueva caceria se hacia mas osado, mas intrepido, y pasaron los años no sin sumar a sus heridas de amor, las heridas que cada dia marcaban el paso de los años en su piel.

Y un atardecer cuando a la muerte se enfrentaba con un jabali
herido como verdugo, en el momento de atacar, y sin ganas de seguir luchando, le parecio escuchar quien a sus espaldas le susurraba "Siempre estuve a tu lado, nunca me aleje de ti, vele tus sueños noche tras noche pero el miedo a la soledad y la locura de saberme perdido, te impidio escucharme".

Y luche por mantenerte a salvo y grandes peligros tuve que enfrentar, siempre esperando estar presente en tu vida.
Y en lugar de recordarme, solo tuviste corazon para llorarme y eso nos hizo sufrir a los dos.

Pero mi amor, por fin llego el momento, el momento de volver a estar juntos para toda la eternidad, y cuando mires a los ojos de aquel que el camino te ha de dar, no veas su furia y venganza sino su necesidad de vivir, pues si tu no tenias motivos para hacerlo, a el le sobran para enfrentarte.

Y el atardecer llego con el primer arranque de furia y el golpe fue asestado con tanta destreza, que el lobo cayo al suelo como un muñeco.

Y entonces la vio, bella, serena, sentada a su lado como otras tantas veces, y con infinita ternura, sin prisas le dijo al oido, "mi vida, tomate tu tiempo, pues a partir de este momento, nosotros seremos el eco que en la distancia recuerde cuanto amor se pierde cuando dos almas que se quieren no se saben escuchar, pues de haber estado tu mas sereno, cualquier momento hubiera sido bueno para comprender que amandote como te amo, no existe en el mundo reclamo que pueda apartame de ti".

Y poco a poco llego la noche y con la quietud de la brisa, sus ojos fueron perdiendo el brillo, arropado por los de ella y con la seguridad de que ya jamas volveria a estar solo dejo de respirar, no sin que en el ultimo suspiro fuera el nombre de su amada el que se le oyera nombrar.

Y el viento se torno brisa y el sol solo penumbra para abrazar a aquellos que nunca dejaron de amarse aun a costa de su locura.

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