12 feb 2009

Una paloma entró por mi ventana


Algo estaba haciendo cuando de repente escuché un ruido extraño, era como un aleteo, que venía desde el dormitorio. Me asomé a la puerta para ver qué estaba pasando y la vi sobre la cama moviendo las alas con fuerza sin poder echar a volar. Era muy pequeña y muy hermosa, de color gris claro y con una cola blanca preciosa. Había entrado por la ventana que estaba abierta para que se ventilara un poco la casa. En un primer momento pensé que era una cría que se había caído del nido y que todavía no podría volar. Entonces rápidamente me acerqué y la cogí con la intención de inmovilizarla para que no se hiciera daño. Cuando ya la tenía entre mis manos me di cuenta que no era una cría sino una paloma joven de cuerpo pequeño que debería poder volar perfectamente pero que no podía hacerlo porque estaba sangrando. Debajo del ala derecha tenía una herida bastante notable que estaba echando sangre. La tapé con mis dedos para intentar parar la hemorragia y en este momento escuché una voz que me dijo: ¡No me hagas daño por favor! Estas palabras me impactaron fuertemente pero no por su contenido sino porque las había pronunciado ella... la paloma pequeña que tenía en mis manos.
En este momento pensé: -¡Joder, esto no puede ser, es que estoy soñando!- Miré en mi alrededor para buscar con mis ojos alguna señal, algo raro que me indicara que esto en realidad era un sueño, pero nada, todo era perfectamente real, ninguna señal de que esto podría ser un sueño. Al final mi mirada se paró de nuevo sobre mis manos y la paloma hermosa que estaba entre ellas, vi cómo pequeñas gotitas de sangre se escapaban entre mis dedos y me di cuenta de que todo esto era verdad. Estaba muy emocionado y mi voz temblaba cuando le respondí: No, no te preocupes pequeña, que yo no te haré daño ¡solamente quiero ayudarte!
-¿Me lo prometes? Dijo ella y en su voz se notaba que estaba dudando.
-Sí, te lo prometo, no debes tener miedo de mí, yo no te haré nada malo, solamente me dedicaré a curarte.
Ella se quedó callada durante un rato, como que estaba pensando y al final me respondió:
-¡Vale, pues confiaré en ti! De todas formas no tengo otra opción.
-Gracias por tu confianza, no debes preocuparte por nada, ¡ya verás como todo va ha salir bien!
Luego me dediqué a limpiar su herida y ponerle una venda. Estaba muy cansada y le entraba ya el sueño, por eso decidí hacerle un nido improvisado con una caja de cartón y unas toallas y ponerla a dormir. Pero en el momento cuando la dejé sobre las toallas abrió los ojos, me miro con tristeza y me dijo: ¿Por qué me dejas aquí?
-Pues, para que puedas dormir y descansar.
-Pero yo no quiero dormir sola aquí, ¡yo quiero dormir contigo en la cama!- Me respondió ella.
-Bueno, pero en la cama por la noche, como eres tan pequeña, ¡te puedo hacer daño sin querer!
-No, no te preocupes, tú déjame al lado de tu almohada y no pasará nada. Por favor, llévame allí, quiero estar cerca de ti ¿vale?
-¡Vale! ¡Pues, vamos a la cama entonces!
La cogí y la puse sobre la cama, luego apagué la luz y me acosté yo también.
-¡Gracias por ser tan bueno conmigo y ocuparte de mí! ¡Buenas noches!
-¡Buenas noches a ti también! Descansa para ponerte mejor lo mas pronto posible.
-¡Hasta mañana!
-¡Hasta mañana pequeña, vamos a dormir!

No hay comentarios: